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HOLA Y BIENVENIDA A MI PAGINA DE CRECIMIENTO PERSONAL Y FINANCIERO

Soy Olivic, una latina en Canada. Mi viaje a este maravilloso país esta lleno de historias que iremos compartiendo mientras atravesamos este camino al cambio de hábitos y creencias limitantes para comenzar a brillar con nuestra propia y verdadera luz.

Sé que muchas de nosotras pensamos que estamos mayores para comenzar a vivir la vida que nos merecemos y que si llegamos a este momento en las circunstancias en la cual nos encontramos es porque era nuestro destino. Nos resignamos a vivir una vida mediocre porque creemos que no merecemos más y que no somos capaces de mejorar nuestra situación, o que es muy difícil, o doloroso, o ridículo pensar en cambiar a esta edad.

Ahora, quiero hacerte una pregunta: cómo llegaste a este punto de tu vida sin un propósito personal, sin dinero, sin una relación estable, sin tener límites establecidos para con los demás?

Por supuesto que cada una de nosotras tiene una respuesta específica a esta pregunta que si lo piensas un poco, la respuesta fundamental es: complejo de cenicienta

Este concepto que fue introducido por la escritora Colette Dowling donde explica cómo la sociedad nos ha condicionado a depender de otros, a no desarrollar nuestras habilidades y a paralizarnos cada vez que enfrentamos miedos.

Mi misión en este mundo es poner un grano de arena que sume a muchos otros y podamos cambiar el estereotipo social que se nos ha impuesto y que a pesar de tener mujeres maravillosas trabajando para cambiarlo, aun necesitamos que despertemos todas, recuerda que el peso mayor de la educación de las generaciones siguientes se posa en nuestros hombros.

Me encanta conocerte y saber que tienes curiosidad por la información que voy a compartir desde ahora.

Bienvenida!

Aquí me encuentras:

Sabias que “Tu segunda carrera será más larga que la primera”

Photo by Anna Shvets on Pexels.com

Hola,

Espero que este mensaje te encuentre saludable. ¡Sí! porque la salud es lo único que necesitas para vivir, todo lo demás es una simple ilusión.

Pasé mucho tiempo haciendo lo que “tenía que hacer” en contra de mis deseos y para mantener felices a todos, lo cual nunca logré. Siempre pensé que debía ser perfecta y me esforcé al máximo, siempre estaba ocupada, tenía dos trabajos, dos hijos, dos vidas.

Viviendo en un país extranjero me dediqué a estudiar para obtener la licencia que ya me había ganado en mi país de origen y a la cual le había sumado años de experiencia. Me esforcé al límite de mi resistencia porque todo tenía que seguir funcionando sin problemas, mis hijos tenían diferentes actividades y nunca se me pasó por la cabeza sacrificar ninguna de ellas, ni por tiempo, ni por dinero.

Negocié todas las actividades que eran costosas, cambié algunas por tiempo de voluntariado, trabajé noches y fines de semana cuidando ancianos y niños. Aparte de tomar horas extras en mi trabajo de tiempo completo, por el cual “luché” pensando que era un puesto básico para la reconquista de mi carrera y también imaginaba que tendría apoyo académico.

¡Qué equivocada estaba! Hoy todo lo que hice me parece ridículo. Sabes, cuándo crees que al dar todo lo que tienes lo recibirás de vuelta y en cuanto lo necesites ¡Falso!
Eso es actuar desde el Ego.

Cuando lo das todo, lo que encuentras son personas narcisistas. Las pocas personas reales que se te acercan, no las reconoces o simplemente las dejas ir porque no te necesitan. ¡Claro! No estuve sola todo el tiempo, siempre estuvieron esos ángeles que Dios (o el Universo) te envía cuando crees que ya no puedes continuar.


Me costó mucho entender que no había necesidad de llegar a esos momentos bajos para tener gente linda a tu alrededor todo el tiempo y tener una vida equilibrada. Cuando te rodeas de personas equilibradas, tu mundo se vuelve sinérgico, comienzas a ver cómo tus esfuerzos se multiplican, tu vida se ralentiza, comienzas a tener más tiempo para ti misma y esto te permite escucharte, y finalmente reconocer quién eres y cual es tu misión de la vida.

Aunque leí muchos libros de autoayuda, no logré obtener esa Ley de Atracción que tanto deseaba para experimentar la abundancia. ¿Te das cuenta? Leí para experimentar y no es así como funcionan las cosas. Resulta que cuando finalmente dejé todo, cuando mi mente le dijo a mi cuerpo “hasta aquí llegamos” comencé a recibir señales para detenerme. Primero, frecuentes ataques de pánico y finalmente enfermé de cama por varias semanas.

Con un proceso de recuperación en mi futuro, perdí mi trabajo, es decir, me “liberé” de ese trabajo. Ya no tenía mucho para distraerme, así que tuve que responder de inmediato a mi mente: “Aquí estoy, ¿y ahora qué?”

Pensé que el mundo se me venía encima, pero fue todo lo contrario, comencé a vivir. Contraté a una entrenadora de vida sin pensarlo, solo apareció la persona que necesitaba en ese momento y estuve presente para reconocerla. Cuando estás presente la mente tiene tiempo para agudizar tus sentidos y comienzas a ver toda la magia que tienes a tu alrededor. Las personas que necesitas para tu crecimiento y desarrollo de tu propósito de vida se sienten atraídas por ti, te conviertes en un imán con la polaridad correcta.

No es una tarea fácil porque nuestro condicionamiento social es verdaderamente efectivo, sobre todo para las mujeres, y lo más triste es que nosotras mismas, inconscientemente, somos parte de ese condicionamiento. Lo hacemos por miedo, por ego, por falta de educación, por falta de apoyo, porque queremos pertenecer a un grupo social, e incluso para demostrar que podemos o que somos poderosas.

Este proceso no habría tenido un final feliz sin la ayuda adecuada. Lo logré, aunque tardé mucho en reconocerlo. Lo entendí y finalmente lo acepté. Así que mi mundo dio un giro de 180 grados y ahora es mi turno de devolver el favor.

Si cree estás lista para aceptar la ayuda que te mereces, aquí estoy para ti Contacto.

Abrazos